miércoles, 9 de julio de 2014

DEL SIETE

    Hasta en el fútbol se peca y, ¿no se empata? De siete pecados  pecó un virtuoso del balompié como Brasil cayendo ante un pecador como Alemania. Si muchos pueblos han escrito su historia con sermón religioso, es éste, el Brasilero, el que nos convenció de la suya con el buen fútbol y el juego limpio. Y nos hizo creer que era inderrotable y, como si fuese una silenciosa promesa, que los colombianos nunca gozaríamos con una de sus  derrotas.
    Cayó el glorioso equipo. Y es que su caída empezó desde el comienzo de este, su mundial, cuando no mostró esa delicia de juego heredada de Pelé y sus genios desde aquella década del siete –años setenta-, seguida por sus semilleros, desde siete años, hasta tiempos recientes. No danzó en el campo, no tocó la redonda, no exhibió ese swing latino con un balón atado a los pies y envidiado por los tiesos europeos; es más, no quería el juego límpido que como etiqueta dejaba en cada cancha. Es así, como este mundial no contó con su juego excelso y en el mes siete, de este año doble siete, fueron acribillados con el siete por una Alemania portadora de un juego claro, práctico y cumplidor de eso que queremos ver: Fútbol y goles más de siete.

@maiosalinas61

No hay comentarios:

Publicar un comentario