DEL
SIETE
Hasta en el fútbol se peca y, ¿no se empata?
De siete pecados pecó un virtuoso del balompié
como Brasil cayendo ante un pecador como Alemania. Si muchos pueblos han
escrito su historia con sermón religioso, es éste, el Brasilero, el que nos convenció
de la suya con el buen fútbol y el juego limpio. Y nos hizo creer que era
inderrotable y, como si fuese una silenciosa promesa, que los colombianos nunca
gozaríamos con una de sus derrotas.
Cayó el glorioso equipo. Y es que su caída empezó
desde el comienzo de este, su mundial, cuando no mostró esa delicia de juego heredada
de Pelé y sus genios desde aquella década del siete –años setenta-, seguida por
sus semilleros, desde siete años, hasta tiempos recientes. No danzó en el
campo, no tocó la redonda, no exhibió ese swing latino con un balón atado a los
pies y envidiado por los tiesos europeos; es más, no quería el juego límpido
que como etiqueta dejaba en cada cancha. Es así, como este mundial no contó con
su juego excelso y en el mes siete, de este año doble siete, fueron acribillados
con el siete por una Alemania portadora de un juego claro, práctico y cumplidor
de eso que queremos ver: Fútbol y goles más de siete.
@maiosalinas61
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