EL LUNES DEL AÑO
El pasado año fue para el mundo,
de abismales acontecimientos. Hoy, desde esta tribuna: “ENERO, EL LUNES DEL AÑO”,
se ve a la humanidad, pausada, con la resaca de las festividades decembrinas. El
primer mes es recibido como si fuese el inicio de una semana. Se percibe a los
más de siete mil millones de habitantes, quietos, expectantes, como si viviesen
los segundos ulteriores a un seísmo, a un evento inopinado e inexplicable. Así es el estreno del primer día del nuevo
año –aunque brille el mismo
sol de otros en su amanecer-.
En algún lugar, vibra el naciente afán de las multinacionales noticiosas por
parir la primicia que capturará a sus públicos dándose a la sucesión en su relevo,
ponderando una a otra hasta hacerse en importancia con el desarrollo del inicio
anual y su reflejo en las pantallas receptoras.
Pero, yendo a la realidad, nada está quieto, todo continúa en movimiento.
Así crean muchos que la tragedia humana ha cesado y que hasta las balas de los
diferentes bandos están de vacaciones, sigue itinerante la maldad y la muerte
acecha perfumando los lugares con su particular olor; así, en pocos segundos,
el vahído de la vida llega a estar con sus espacios ocupados de nuevo.
Con el orto del sol, en el lunes del año, se sueña con un cese al fuego entre
los creyentes en Mahoma, en Jesús o en
otros de excluyentes credos. Se anhela que los gobernantes sean sinceros y ejerzan
de acuerdo a los principios por los cuales fueron elegidos, no en obediencia a
quienes mueven sus hilos de marioneta.
De esos y otros idearios románticos se envuelven los corazones. Muchos, rayando en la candidez,
quieren creer que en cada lunes del año, las cosas serán distintas. Y a
aquellos que expresen suspicacias al respecto se les rotulará como pesimistas o
enemigos de la liviandad que el engaño acoge.
Se cree, en cada lunes del año, que los Estados bien armados no invadirán
a otros de menor muestra bélica. Que siglas como la ONU y, demás, servirán de
algo o al menos cumplirán las tareas para las cuales fueron fundadas; hasta se
anhela, con agudo optimismo, que las voceadas cumbres de líderes mundiales, en algo cambien el
rumbo de los países pauperizados y los destinos de sus débiles habitantes.
Pero, lo cierto es que la rosa seguirá ruborizada ante el actuar criminal
del hombre y los ríos lucharán por renovarse frente a los ataques sangrientos
que quieren enturbiarlos. Y la regla rota en la palabra de los llamados
dirigentes los consignará en eso de mitómanos. Y, así…pobre del Hacedor de
todo, seguirá sufriendo con esos vampiros, sedientos de sangre humana, que se hacen sus creyentes, sus defensores,
tan solo en excusa para saciar su sed de asesinos. Y, así… el amor, el amor
continuará o al menos paliará la angustia de muchos, dándoles esperanza para
vivir otro año que se luce en su estreno con la creencia de que un Enero es
como el comienzo de cada semana laboral en su amanecer de lunes fresco, aireado,
con más naturaleza pura, con menos humanos desnaturalizados.
@mariosalinas61
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