De niños, somos indefensos.
No caminamos, no acusamos.
No tenemos compromisos.
No actuamos para quedar bien,
No pedimos permisos.
De niños, es igual la luna que el sol,
Simplemente son luz.
No somos intensos para mejorar,
Ni peores para mantenernos malos.
De niños, somos desdentados,
Sin dientes con lata,
Somos Tambor de hojalata.
De niños:
No hay sueños inmensos.
Desconocemos eso de triunfar o fracasar,
Pues recibimos el verbo amar.
Tan solo nos interesa, de la mama
El cálido pecho,
Lo que nos da el suave lecho.
Sólo reímos, con auténtica risa,
Sólo lloramos,
Y tenemos un llanto tan vehemente,
Que da prisa a mucha gente,
Para atendernos,
Suplir nuestros deseos,
Y, al fin, felices vernos.
Cuando va, un ejército de niños,
Los adultos miran,
Porqué han perdido sus edades.
Esos niños, en algo remueven sus soledades,
Pues los niños,
Pueden expresar sus tristezas,
Ellos, los adultos, las ocultan
En las estanterías con sus bajezas.
Quedemos niños.
El niño ni peca ni reza.
@mariosalinas61
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