Cuando nacemos,
hay lágrimas de llegada
y las de aquellos seres queridos,
más,de esa madre amada.
Están ésas, de los bebés
como lenguaje de incomodidad o bienestar.
Las de niños, para amar
o expresar algún reclamo.
Hay lágrimas
de un te amo en adolescencia,
bordado de inseguridad,
silenciado por la edad.
Las hay de piedad,
al perdonar un error craso
o aquellas de asombro frente a un ocaso.
Pasa la vida y al enamorarte,
ves las lágrimas de ella
paseándose por sus mejillas.
Son como niños jugando
a deslizarse de mentirilla
por la piel lozana de la amada.
Quedan muchas lágrimas.
Como las de impotencia
para lograr un buen sustento
y las de padre o madre por sus hijos
o aquellas de mermar paso ante la enfermedad
y las de viejo ante la inevitable soledad.
Las lágrimas,como la vida,
vienen con el nacer
y la triste despedida.
@mariosalinas61
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