Esta, es una andanza a través
de la vida. Por el planeta, que avergonzado alberga, a su mayor depredador: El
humano, el “racional”; pero a pesar de él, al sin igual en todo: al animal.
Hombre. Homo. De arrogancia
implícita. De orgullo y creencias benditas y malditas. Dueño de todo y de nada.
Cúmulo de emociones y vanidades. Atado a un cuerpo forjador de debilidades. A
veces, opacado por sus semejantes; otras, humillado, cuando enfurece a la
natura y ella se venga de su abuso asfixiándolo en lodazales o amilanándolo entre pastizales.
Ser humano: de andar bípede,
aún primate con sus guerras y formas desiguales para la vida.
Humano que hace altivo el tono
de su voz, según el uniforme que porte: de político, de cura, de militar o de
gerente deforme.
Que aplica la moral a su
conveniencia: en los tiempos, las épocas, del bando a que juega, del usufructo
que saca, del fin sin medir los medios; donde todo va y viene.
Andanzas por esta vida y por
este mundo, que se jacta de hacer países hambrones o algunos pocos individuos
en derroche, que botan todo en una noche.
Del humano, al que solo el
tiempo lo domina, lo envejece, quizá lo enternece y le acerca hacia su única realidad,
la que a todos imanta: hacia ese fin inevitable, que a los más arrogantes
espanta.
Y, el Hacedor de todo, sigue
ahí, impertérrito, imperturbable. Riendo de ese humano desechable.
@mariosalinas61
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