viernes, 5 de enero de 2018

ENERO

Enero, aún de resaca moral  por sus once hermanos ya vencidos. Añadiduras, los trescientos sesenta y cinco días pasados en remojos de recuerdos.
Mes de  resúmenes necios y comentarios atados a cifras falaces sobre lo que fue. Sacado de su núcleo feliz, como embrión sin edad, a las infamias de las rutinas del arrogante humano, acicalado por sus triunfos vanos, lleno de nada y de todo a la vez.
Enero, el diferente, sufre la burla de sus once filiales venideros, pues ellos han de cargar con menos peso en expectativas y cambios proclamados por el terrícola que nunca cambia; así, promesa es que el próximo enero será igual al que hoy bosteza en los rincones de las fiestas que el ebrio diciembre le dejó.
Enero, mes de tantas cosas, y pocas a la vez. Sumido en el oprobio de ser el primero en todos los años donde las promesas pesan más que los hechos y no, como en el mes último, donde todo se vale porque la finitud llegó.
 Enero, mes donde el propósito inane desplaza a la rendición y al que su condición misma lo hace el primer rendido.

@mariosalinas61
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