lunes, 24 de junio de 2019

UTOPÍA


El zurcir nuestra constitución no apacigua a los asesinos, menos, la hace incluyente de las variopintas ideologías y propósitos que a las mayorías impelen; por el contrario, la ha rebosado de leyes que fungen como trampa de telaraña, con sus hilos enalteciendo al oportunista tramposo, leguleyo y, hace confuso el andar por su legalidad.
Como hace la humanidad, en Colombia prima lo de eliminar -en lo físico o en su ideología- al oponente a conciliar con él las diferencias. Brota en inquina la paranoia del rótulo izquierda o derecha -Guerrillero o Paramilitar-; sospechosos -Liberal o Conservador- en paralelo a eso de antaño vivido por los abuelos, con justificación para matar. “Es que, un colombiano mata a otro, no hace guerra con otro país para matar”.
Es utópica la constitución como la patria donde podríamos caber. Así, el prohibido de libar jugo de vida, felicidad, prosperidad, en este territorio envidiado por su geografía, variedad, extensión y potencial productivo. Empero, dicha utopía permanece ahí para reinventarnos y ha de ser llevada a una realidad en un revolcón final dado por las juventudes independientes, desintoxicadas, intocables por la rancia clase política corrupta, hedionda, pestilente -motivadora de múltiples epítetos-; por los manilargos que han dirigido y de tristes logros: -mírense nada más sus resultados-.
No en vano eso de: “La izquierda huela a Mierda- La derecha te maltrecha- El centro es puro cuento-”, y que vaya inserto en la utopía de nuestra constitución.
@mariosalinas61

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