Yo soy mar: Pacífico,
Como mi hermano, Atlántico
-el que mira hacia el norte-;
De igual océano padre: en el orbe.
Dejé al viento su fuerza en rosas
Agitar mis olas sinuosas
Para hacerme huracán físico;
Me he convertido en el mar: violentífico.
Desde mi interior me agito siempre
Viendo que el humano abordó
En su deslizar sobre mi vientre,
La carga maldita desde el Chocó.
Mis olas besan sus playas
Donde juegan los niños desnudos,
Y allá, en su adentro selvático
Se fabrica el veneno fatídico
Despachado en naves, entre atarrayas,
Huyendo a velocidad en nudos.
Así la autoridad policial replique
Y el mandatario vocee su lucha,
Sé de allá las casas de pique.
El disparo, en ajustes se escucha.
Me rebelo ante la maldad,
No tengo la paciencia de Atlántico;
Por eso no soy más: el mar Pacífico,
En mi área me llaman: Violentífico.
No más agentes de la Cia,
Ni camuflados como Dea.
Tan solo dejen que el agua mía,
La carga réproba, no más vea.
Ni el oro blanco, ni la madera inerte,
Quiero pasando sobre mi vientre.
Que viva la vida y pare la muerte,
Logren a los nativos que el progreso entre.
Mis olas vigilan su verde selvático.
El niño famélico juega,
Su padre adulto: dinero en rito,
Ambición, como sea la riqueza,
Inocente, así: mejorar la vida del palafito.
Mis aguas saladas, de mar violentífico,
Beben pescado en el plato típico,
La mancha de rojo sangre
Ese natural del pacífico,
Haciendo de violencia su enjambre.
@mariosalinas61
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