martes, 3 de septiembre de 2019

DORIAN


Pasa raudo por las Bahamas,
Descabezando techos,
Despeinando las palmeras,
Arrasando la vida,
Poniendo a prueba la esperanza.

Deja la perla, de belleza en lontananza
Sus arrugas al viento
De estruendos centelleantes,
De espíritus en el mar rutilantes.
Los malecones no pueden rebelarse,
Vuelan endebles, arrancados hacia el cielo.

La vida, pende de la oración
Y las nubes arrebujan al nativo el corazón.
Es el huracán que quita el pan,
La tranquilidad, el reposo.
Es la vesania de un soplo llamado Dorian
Tatuando lápidas “in memorian”.

@mariosalinas61

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