jueves, 20 de febrero de 2020

DOÑA GOTITA DE AGUA. ESTÍO.



Estaba doña Gotita de Agua subida a un árbol en un inmenso parque de diversiones esperando a que los niños buscaran como calmar su sed. No pasó mucho tiempo y un pequeño grupo buscó sin encontrar el preciado líquido:
- ¡Se acabó! ¡Soy la única gota de agua que queda! - Les dijo con voz fuerte, pero a la vez angustiada.
Ellos se miraron y escucharon atentos la petición de doña Gotita para que reunieran a sus compañeritos y así supieran el cómo se había agotado el agua y como ella quedó de única, sobreviviente. Tratándose de una clase, actuando como su profesora, les explicó el descuido de los mayores y, de algunos niños, al no cuidar el agua y malgastarla con usos indebidos. Pasaron muchas horas y dedicaciones a sus enseñanzas para conservarla como la única que quedaba, o si no, tendrían que exponerse a la pérdida total del agua para la vida. -Te cuidaremos como lo hizo el hombre hace años con la primera llama de fuego para que no se apagara-, dijo el más aplicado de los niños, todos lo aplaudieron a petición de doña Gotita.
Pasaron los días y los niños se turnaron para contemplar y entretener a doña Gotita, pero el verano se hizo más fuerte y el mejor de los cuidadores alertó sobre los cambios que estaba presentando doña Gotita de Agua:
-Mírenla-les dijo después de reunirlos-, noten que su rostro está pálido y su cuerpecito luce un poco flaco.
En grupo se acercaron y un:
- ¡Oh! ¡No! - de lamento, se esparció como una ola verdadera.
          –No se aflijan- les dijo ella con voz apesadumbrada-, tan solo les pido que ayuden a cuidar el aire, la tierra y lo que el hombre ha dejado de la naturaleza.
Su voz se calló y poco a poco los niños vieron su agonía. Por sus mejillas bajaron múltiples lágrimas y el sollozo de todos fue como una fuente que inspirara a la agonizante doña Gotita para saltarles a cada uno en sus caritas a beberles con su inspirada boca las lágrimas que a la vez la robustecían y le daban nuevos bríos, nueva vida. Así, fue tanta la fuerza y la rapidez de su acción, que doña Gotita de Agua pudo soplarlas al cielo y este las devolvió al parque en una fuerte lluvia que se extendió como esperanza para toda la humanidad.
Doña Gotita de Agua fue conservada por sus niños y estos la llevaron a todo lugar como ejemplo de enseñanza y patrimonio de la humanidad en la conservación de los recursos naturales.

-fin-
@mariosalinas61
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