De inusual incidente existencialista
Rescataron escombros del Ser.
Hallado entre muerte y vida
El saldo de sus restos.
Recogidos como esponjas
Los huesos de su espíritu.
De latir denso
Su corazón partido.
Faltos de luz
Sus ojos clarividentes.
Lucífugo, oscuro, perdido,
Abrazado por la finitud
Fue percibido
El que antaño sentía, amaba,
Opinaba sobre su misma existencia.
Y, eso, ¿por qué?
¿A qué debió tan fatal evento?
Sospechas hay del tedio entre rutinas,
A la fuga de sus musas finas.
O, pasó, sería sin sospecha,
De su constante optimismo,
¿A un inopinado pesimismo?
Cierto es que así quedó el Ser,
Dispuesto a todo perder
Entre cumbres borrascosas:
“De su Ser y su no Ser”.
Emboscado en caminos
De ignoto recorrido.
Entre fantasmas de lo prohibido
Le signaron lo que antaño, como Ser,
De nada tenía perdido.
Falta tiempo y, en su oportunidad,
A recuperar ese fortachón de vida.
Maestro en otros, de vanidad,
Dador de la consentida beldad.
@mariosalinas61
mariosalinasvilla@gmail.com
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