De niños,
Un chocolate derretido entre los dedos.
¡Oh, felicidad!
Arrastrar el carro de juguete desvencijado,
En el reciclaje hogareño inventado.
Cómo olvidar el balón arruinado,
Entre el fango, a empellones empujado,
Y la dulce furia materna
Al vernos entrar a la casa embarrados,
Destilando la mugre de la calle, sin maldad,
Tan solo aquello nos decía: ¡Libertad!
Y, ésa, nuestra inocente sonrisa,
Aunque ganado un castigo,
Vívidos de la “única felicidad”, de amigos,
De niñez, donde fuimos libres, sin prisa.
Cómo olvidar todo aquello,
Si de esta prisión: “Ser adulto”,
La definitiva salida
Es el cruce de la puerta,
Sin explicaciones, resignados,
Sin opción de vuelta, avergonzados.
Partiendo corazones de amados.
Cómo olvidar que fuimos
libres.
@mariosalinas61
www.mariosalinasv.blogspot.com
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