jueves, 10 de septiembre de 2020

LOS HUMANOS

 

Los humanos no hemos tenido un buen método para vivir.

En un relativo corto tiempo, después de miles de millones de nacimientos y el fenecimiento de otros tantos por guerras, pestes y diferentes eventos, vivimos de tragedia en tragedia, debido a nuestros yerros, a los actos réprobos y abusos de todos los miembros de las jerarquías (desde el más sencillo hasta el más entronizado).

Tenemos de frente el sufrimiento y no admitimos que somos sus sospechosos y culpables, en lo individual y colectivo.

Llegamos a extremos de delegar soluciones a los científicos que buscan otro planeta para vivir, a sabiendas que ese hogar correrá la misma suerte de este que nos ha resguardado.

Albergamos la esperanza de un goce de las futuras generaciones en un lugar nuevo, a pesar de altas sospechas que, con él, harán lo mismo: acabarlo. En vez de buscar otro paraíso, debemos corregir nuestra manera de vivir y darla a los inmediatos herederos. Nadie podrá negar que la madre tierra nos ha soportado como sus peores huéspedes, y nos hace llamados de atención que no le atendemos. No sería extraño oírle un clamor como el de:

¡Váyanse! Necesito más naturaleza, menos humanos.

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