Cuando niño,
Refugiaba mi rostro en tu cuello.
Decían tus amigas:
“El pequeñín de rostro bello”.
Era de tus historias el protagonista.
Ninguno otro, me reñía de antagonista.
De niño,
Todos los animales eran mi mascota.
Reparaba del ave su ala rota,
El perro apestoso era mi amado.
Con el mundo animal
Mi refugio de héroe abismal.
Ahora, de adulto,
Soy de un pasado.
A la vida pido indulto
Por el presente desamado.
Solo queda el tiempo
Tendido sobre los años;
Mírame, en paso lento,
Con mi alma de ermitaño.
No, como antes,
Centro de tus historias;
Hoy,
De algunos soy:
En su lejana, caprichosa memoria.
@mariosalinas61
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