Cada mañana,
Soplará
pujante mi angustia ante la vida;
Así,
ella sople,
Mi esperanza
no andará perdida.
Desde
el orto de sol,
Con palabras
crespas de alegría,
De la
vesania, a mi tristeza despojaré,
Así,
ella enloquezca,
Mi
voluntad de vida limpia, tendré.
Sin
desmayo, sin aspereza,
Serás
de triunfo: existencia mía,
Jamás te
sentirás perdida,
Ni en
la noche ni en el día.
En un
abrazo,
Abarrotaré
mis oscuridades,
De soles
a plenilunios, me reinventaré.
No me
cercarán mis soledades,
A mi
mente en sosiego: amaré.
Insaciable
de la vida, vida: Siempre seré.
MARIO SALINAS.
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