Del cuerpo, a edad temprana,
Creemos lo sempiterno de su juventud.
Tan solo cabalga, en décadas el tiempo
Y, no puedes decir ni mu
Por su mal mantenimiento.
Del cuerpo joven,
Tirarlo en un sofá, tendido.
De adulto, los ojos ven,
Los oídos escuchan su crujido.
Del cuerpo nuevo,
Jornadas de trabajo o fiestecillas.
Del viejo, de pocas, queda yerto,
Sumido entre recetas y pastillas.
El cuerpo te acusa,
Si a él no le importas.
Interésate, si lo usas,
No solo te transporta.
Agradece, servirte otro año.
Cada torta es por él
Vive y cuida tu cumpleaños.
Aprende, del cuerpo.
Mario Salinas.
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