No me hurtes la vida
Con ofertas banas,
Déjame ver la existencia
Con mis ojos de infinito.
Arruinan el todo con inicuos mitos.
Opacan la felicidad
Con su síndrome de banalidad,
Al contenido ahoga el
superfluo rito.
No me quites la vida,
Necesito cada segundo
Para andar el mundo,
Con mi alma prohibida.
Me voy, ligero de equipaje.
Dadme de tu aire una bocanada,
Para revivir la naturaleza amada
De soplo boca a boca en mi
itinerante viaje.
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