A su rancho llegó,
Con las manos desnudas,
El infaltable del sueño aquel,
El monstruo, papá dolor.
No era: Papá Noel.
Los avanzados lustros,
De enfermedad y pobreza,
Agitaban su verdad,
Se vino otra paupérrima
navidad.
Así, al viejo,
Lo abrazó otra festividad.
Sin darle pausa
A la espera de su finitud y,
En cita cumplida,
Se le murió otro año
En su: Nave edad.
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