“Somos
como un árbol, a más edad obligados a vivir con las raíces debilitadas por
enfermedades y flaquezas; seguimos de pie, así, a veces, no creamos aguantar
porque nos duele al no contar con la firmeza que dichas raíces nos daban. A
pesar del deterioro nos atrevemos a tener en nuestro tronco los vástagos, en nuestras
ramas las florescencias; esto, a sabiendas de que sus frutos correrán la misma
suerte de permanecer firmes, en pie, solo por un tiempo y, algún día, sus
raíces también han de deteriorarse.”
Mario Salinas.
@mariosalinas.co
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