Ya tengo los años encima.
Aquellos, objeto de burlas
En los de edades juveniles.
Tengo la edad
En que veo a mis amigos de infancia,
Reír con sorna por aquello
De lo que nosotros nos reíamos,
Haciendo mofa burlesca
Ante la mueca expresiva de los abuelos,
Por su llanto en retorno al pasado,
Por aquellos que se fueron:
Los seres amados.
Me ha llegado la edad
Con derecho a tener
Lo que hoy a mis hijos imploro.
Que no me vean vencido por la vida,
Menos,
En el alma sintiendo esperanzas perdidas.
No quiero ver ese algo que,
Quizá me destruye.
Que yace acurrucado adentro;
Es mi infancia indefensa que asombrada huye.
Tengo la edad de las amenazas.
El pelo abandona sitios acostumbrados,
Va a otros del cuerpo, escaso, agazapado.
El vientre se me hace prominente
Como la seriedad y trascendencia frente todo,
Con la ira febril frente a lo banal.
Aunque,
eso sí,
Veo
clara la trocha entre el bien y el mal.
Y percibo la vida del frío sabio,
De consejo en el labio,
Ése que, ojalá, en su momento,
Me hubiera servido de algo
En los años que me creí un Súper Mario.
@mariosalinas61
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