Es cierto que algunos colombianos delinquen por el mundo; también
es, por esos, el estigma a los de su nacionalidad, y la saña de medios
extranjeros difundiendo sus actos réprobos con esmero, como lo hicieron en los
magnicidios del: presidente de Haití y el candidato presidencial ecuatoriano, el
tráfico de drogas y, de niños, divulgado en la película “Los sonidos de la libertad”
…hechos en lo que se involucra al *ser colombiano*.
Aunque así haya ocurrido, además de cumplir con
transmitirlo hay evidente intencionalidad de asociar la nacionalidad con *ser delincuente*,
lo peor del mundo. Así lo hacen sentir a los de su pasaporte cuando reciben
comentarios agrios, tratos inhumanos en terminales de transporte en el mundo; a
sabiendas que: “Ser colombiano es un acto de fe”, como dijo el gran Borges.
Además de esto quiere involucrarse el nombre del país en la
*historia negativa*; se ve en teorías débiles como la de * presencia del
genocida Hitler en el país*, y otras que lo insinúan como refugio de
delincuentes apuntando a esa exclamación: ¡tenía que ser en Colombia!
Al asocio del nombre de una nación con hijos depredadores
de la humanidad escapan algunas como: Bélgica con su rey Leopoldo, asesino en
serie, deificado; Turquía con los dirigentes de su época masacrando armenios;
Inglaterra con sus genocidas en África, India y más; España matando nativos en
América; Estados Unidos y Rusia en tantas guerras, etc.…En estos y otros, a los
de esas nacionalidades no se les da el estigma que a los colombianos por sus malos
actos.
Posdata.
La maldad es humana, no es generalizada; menos es de una
nacionalidad.
@mariosalinas61
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