La humanidad aún siente su origen como aliento dador de
vida. Hoy, los más de 7.000 millones de pobladores, de los que sus ancestros fueron
retoño del campo, el que abandonaron en nomadismo buscando alimento, huyendo de
los variopintos climas y fundando ciudades disecadas en el tiempo al agotar sus
recursos por mala planeación y desmedido crecimiento demográfico, viven en selvas
de cemento al servicio de vanidades humanas y consumismo necio, el que pretende
llenar las necesidades creadas por publicidades amañadas.
A esos miles de millones solo queda expresarles:
“Estorbaos los unos
a los otros”, como dijo algún señor; esto, sin dejar de lado que, lo más grave
de sus males, es no hallar un método que dé equilibrio, satisfaga y haga
justicia a todos. Adolecen de un buen sistema que administre bien y al que
quieren redimir con la polarización del mundo enquistando pensamientos de
algunos pensadores del pasado en revoluciones con sed de sangre o afanes de
enriquecimiento a cualquier costo. De eso, las ideologías con movimientos en
armas, vestidos de promesas: “en bienestar para todos”; cosa que, en la
práctica, no ha dado frutos, solo la bifurcación en: buenos y malos, con
algunos mesías intocables autoproclamados con patente de corso para asesinar y,
más, a sus contradictores. Algunos de esos líderes han terminado sus vidas
impunes, otros, han sido exportados a la historia como íconos o semi dioses.
En síntesis, los dos sistemas: Capitalismo y Comunismo,
solo han sido intentos, no solución para la humanidad. Eso sí, sigue ponderada
sobre ellos la única verdad:
“A los seres humanos les gusta el dinero.”
@mariosalinas61
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