Tiempo,
vienes de nuevo con tu necedad de conteos infames a acosarme la vida, a azuzar
a su paso los días embarazando los años con rapidez, como si de una maratón se
tratara.
Vienes
a darme otro, en sumatoria de trescientos sesenta Y cinco, prometiendo hechos
en su empaque intangible, con sus meses tatuados en fechas de celebración
ineludible. Vienes tiempo a repetirle la amenaza al oído de mi alma: “Es cada
día de vida un paso más de despedida”.
Y tú,
existencia mía, su cómplice solitaria, sigues dándome esperanza a sabiendas que
no hay futuro. Que las rosas adornando los caminos tú misma las pisoteas con
algún evento en capricho del destino.
Vete a
tu infinito, tiempo. O, al menos, haz el mío redimible como tiempo sólido,
tangible. Vete con tus segundos abrazados, convertidos en minutos y, de ellos,
las horas imperdonables al decir: “Pasó otro día”; así la voz tímida del
semestre y, otro año gritando ¡Cómo pasa el tiempo!
¡Tiempo!
@mariosalinas61
No hay comentarios:
Publicar un comentario