El Ser puede convertirse en rehén de la tristeza.
También en cómplice de adicciones
para darte, como el amante que besa,
múltiples tentaciones.
Mutilan las positivas emociones
los cánticos de alegría
en festejo de triunfos mundanos,
con amigos y hermanos,
cayendo en angustias el Ser indómito.
Puede un día pasar de: único
a tormentoso vivido por semanas.
Es cuidar al Ser una tarea vana
si su dueño no lo conoce
cuando su intimidad lo afana.
@mariosalinas61
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