No abandonemos las abuelas
bordadas por los años,
de expresiones en sabidurías tatuadas,
de labios en arrugas finas, delineadas.
No echemos a un lado
a esos tesoros de mujeres valientes,
columnas de hogares crecientes
y motivo firme de familia fortalecida.
Acariciemos de las abuelas
sus manitas pecosas,
en extremo temblorosas.
Con ellas sostuvieron nuestros alimentos,
ayudaron en crianza a nuestras madres,
de ellas sus hijas.
No solo en fechas que el comercio señala
vamos a visitar sus lugares de reposo.
Siempre estemos presente,
ellas nos ven entre recuerdos
de amores pasados,
de hijos, de nietos no olvidados.
No olvidemos las abuelas
de lluvia transparente en sus miradas,
nunca las dejemos olvidadas.
@mariosalinas.co
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