Nace la vida con gritos en llanto de bebé.
No es un sino de párvulo angustiado,
tan solo es,
como el calor del sol amado,
desde su asomo en el oriente
hasta su dormitar romántico en ocaso.
Rumia los días
hasta hacerse hombre y,
uno, no determinado,
prolonga su especie con vástagos emproblemados,
esos que se convierten, para siempre,
de lo suyo y más amado,
hasta apagarse la vida
como el dormitar romántico
del sol en el ocaso.
Boca mustia, el beso de la vida.
@mariosalinas61
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