Mi alma quedó
Arriba suspendida,
Altas horas de la noche.
No hay clima,
Tampoco olores,
Menos, sabores.
Mi cuerpo yerto,
Abajo,
De cúbito supino,
Entregado a la muerte pasajera,
Al acto onírico
Que todos adoramos.
Y se viene un ventarrón de vida
Que derriba mi alma, mi soñar,
Mi cuerpo al suelo.
Es la ventana de
la madrugada que no perdona
Con su cortina ondeando como una bandera,
Con su helado mensaje de la calima,
Con el sabor a café
De otro principio en día,
En inicio mañanero.
Es otro amanecer de lunes
Embarazando la semana hasta parir,
En domingo,
La sumatoria al mes de más sueños.
Es la hermosa vida
Alegrando con letras
El músculo de la felicidad.
Es, tan solo:
Una fuga de noche.
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