Desde el filo de sus huesos,
Tus pobladores hambrones
Sintieron la tristeza como si rutina fuera.
Déspotas tiranos y sistemas inútiles,
Estériles como tu suelo, te pauperizaron día a día; Haití.
Nada estuvo bien. Todo contra ti, Haití.
Más hubo para tu asombro, así no lo creyeses,
Pues vino desde lo íntimo del mar
Una bocanada de tragedia que aturdió tu vida,
Aunque tranquilidad nunca tuvo.
Y cimbró tu suelo y todo se cayó,
No solo tú, aliento de existencia.
Y por fin el mundo te miró,
Porque la imagen de muerte me hiperestesió a mí, a ti.
La humanidad supo que existías al morirte: Haití.
Y el Hacedor de hombres recoge en silencio tus almas
Entre la fetidez de los escombros.
Y hasta él mismo se pregunta, que será de ti: Haití.
Mario Salinas.
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