Estuve abrazando nubes
Llenas de tiempo pasado,
Tímidas frente al presente amado.
Fugué mi letargo de sueños
Corrí con el viento abriendo paso
Morí mis agonías en vida
Infarté del cielo la existencia mía.
Lloré poco,
el firmamento por mí lo hacía.
Arropando pequeñas glorias,
desde mi camino telúrico
grité al “Hacedor de hombres”
por lo nimio de su creación;
y qué de él, inventando banalidades
como ésta, la de mi finito corazón,
como mi alma resquebrajada
o éste, mi ser hundido en la vesania dada,
acosado desde el vórtice
de su misma némesis enclavada.
Con pequeñas muertes viví la vida
Con los pies inertes la sentí perdida.
Mario Salinas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario