Como humano, siente la tristeza, empero,
Más a la felicidad y a sus parientes:
La esperanza, el optimismo,
También al perdón, a la tolerancia
Y a aquel olvido de las cosas que no dejan vivir,
Que aprietan el alma hasta casi ahogarla,
Que mutilan lo amado haciéndote amar algo
Y mal interpretado como el llamado orgullo.
No consideres la guerra, como posibilidad de vida.
Allí, yace el pretexto para disculparte
La maldad que fuera de lo bélico no te atreverías
Y que en tu vivencia humana es impermisible.
Las soledades, hazlas tuyas, como de ser creado que eres.
Siéntelas como fuente de tu saber propio,
Como yacimiento del combustible
Que necesitarás cuando solo te sientas
En medio de multitudes castrantes,
Pero necesarias para sentirte vivo.
No te creas aquello de ser un Ser fuera del común,
Pues todos partimos de ser corrientes
Con nuestra invalidez de nacimiento
Y la inevitable en la vejez,
Así, debemos saber que es común enfermarnos, equivocarnos.
Caer y pararnos y así tener vivencias de todo…
Mientras pasa la vida,
Por ella transitaremos con la mayor decencia posible,
Con la convicción que de la nada, pues con nada nacemos,
Hicimos lo mejor posible.
No olvides que todas las vivencias sólo son nuestras:
Sólo son vivencias humanas.
MARIO SALINAS
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