Ocurrió en Colombia, en Manizales.
Una montaña se desperezó en su extensión
deshaciéndose de sus aguas
como alguien que elimina encima de lo encontrado...
y eran muchas casas llenas de gente,
de humanos insertados en la vida,
desconocedores de la tragedia,
convencidos de otro día más.
Y la montaña se desarrugó como de un sueño plácido
dejando a su paso voces de muerte extendida,
llanto de párvulos y ancianos,
gritos de aquellos insepultos
y arrepentimiento de vida pecadora...enterrados.
Fue en el Manizales sin agua,
como si alguna ironía quisiera demostrar que inundada estaba,
a pesar de la sed de sus hijos.
Fue en la cima poblada de feria taurina,de fiestas dionisíacas,
de mujeres bellas y familias,ahora por la tragedia visitadas.
Y,a pesar de todo,Colombia pretende seguir igual.
Y,a pesar del lodo, se quiere aprender lecciones
según el número de cadáveres,
de acuerdo a la sangre derramada
en este cáliz de invierno,
de guerra infinita,
de complejo y país subdesarrollado.
Ocurrió un Noviembnre.En la bella Manizales del alma.
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