martes, 27 de diciembre de 2011

AL HACEDOR DE HUMANOS

Se murió la vida en la boca de Dios.
Expiró en sus labios resecos
el reniego del  incrédulo,
el de Fe por conveniencia,
el de credo absolutista.
-Quedó sin  brillo la luz del orador penitente.
de el dudoso creyente-.

Sus  humanos,
atrapados entre la creencia en  su Hacedor de humanos
y la imantación del dios dinero,
desearían estar en solo uno,
empero se aferran a lo concupiscente
empujados  por su mediocridad,
por su acomodo tan humano.

Pide el imperfecto,
libar su Fe acunado en el labio creador
para  acercarse sin su perfección al todo poderoso,
como su magín le ofreciese,
argumentando  que es tan solo un humano
sumido en tentaciones, en  carencias,
y dice:
“Yo sería Dios si tuviese lo que me falta para ser perfecto”.

Calló la vida en el labio del creador,
hacedor de humanos, esperanza infinita…
y el rezo  feneció de tristeza pasado por el agua bendita,
musitando su último aliento de existencia maldita.

Sin lágrimas ni himnos celestiales,
por sus falaces iglesias y réprobos representantes,
cerró la boca el creador de todos…
Hasta bebió.
Acalló la vida de  lo natural creado.

-Congeló la imagen .Vetó a los muertos-
Murió la vida en la boca de Dios.


MARIO SALINAS. 

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