Expiró en sus labios resecos
el reniego del incrédulo,
el de Fe por conveniencia,
el de credo absolutista.
-Quedó sin
brillo la luz del orador penitente.
de el dudoso creyente-.
Sus humanos,
atrapados entre la creencia en su Hacedor de humanos
y la imantación del dios dinero,
desearían estar en solo uno,
empero se aferran a lo concupiscente
empujados
por su mediocridad,
por su acomodo tan humano.
Pide el imperfecto,
libar su Fe acunado en el labio creador
para acercarse sin su perfección al todo poderoso,
como su
magín le ofreciese,
argumentando que es tan solo un humano
sumido en tentaciones, en carencias,
y dice:
“Yo sería Dios si tuviese lo que me falta para
ser perfecto”.
Calló la vida en el labio del creador,
hacedor de humanos, esperanza infinita…
y el rezo feneció de tristeza pasado por el agua bendita,
musitando su último aliento de existencia
maldita.
Sin lágrimas ni himnos celestiales,
por sus falaces iglesias y réprobos
representantes,
cerró la boca el creador de todos…
Hasta bebió.
Acalló la vida de lo natural creado.
-Congeló la imagen .Vetó a los muertos-
Murió la vida en la boca de Dios.
MARIO SALINAS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario