Es en un Ser, masculino:
-La creencia sobre un Hacedor de hombres-;
También lo es su negador:
-El llamado ateo-.
Es de dicho género y de un ideario cultural,
que el hombre es el sexo fuerte,
empero, debe reconocerse como débil,
por ser: -Un simple Ser humano-.
Téngase en cuenta aquello de:
-Un hombre no hace a una gran mujer,
pero sí, detrás de cada gran hombre hay una excelsa mujer-.
Lo cierto es que todo gira en torno a un solo Ser, y es femenino,
es quien da la vida y contiene sus afectos,
quien domina con un tono de voz alto
y doblega al más fuerte con una sola de sus lágrimas:
-Es la madre-.
Es tal su poder,
que ninguna celebración un día al año
iguala a la de ella
haciéndola centro del universo.
El día de la madre mueve la economía del taxista,
de los restaurantes, de los fabricantes de licores,
de las flores a la mamá viva y a la de tránsito en el cementerio.
de los músicos dando serenatas de hijos arrepentidos,
Y de la logística policial
para controlar los desmanes de los reunidos.
El día de la madre cosificó el sentimiento,
al punto de hiperestesiar la riña familiar
con excesos de lágrimas en perdón
o abrazos y besos olvidados
en aquellos seres portadores de remordimientos.
Ése día,
yace la mamá con su cuerpo cansado y sus limitaciones,
rodeada de los hijos crecidos, variopintos.
Y desde sus años viejos los ve completos,
hasta ve a los ausentes,
y se hace su pregunta silenciosa sobre lo positivo de su labor
o la abriga el manto de duda cuando piensa:
¿Dónde están mis niños?
¿Qué se hicieron mis pequeños?
Estos parecen hombres y mujeres del mundo perverso,
aquel al que alguna vez pertenecí
antes de decidirme a ser una buena madre.
Y el festejo ha de continuar con el gesto removido
y la súplica de la madre para callar temprano el festejo,
para abandonar la larga jornada de algarabía,
pues ella seguirá siendo madre todo el año,
y lo será hasta que su cuerpo yerto
visiten en el silencioso barrio de los acostados.
Por esto reclama:
No es un solo día, el mío, el de la madre,
Todos son de mí:
Como Ser,
como abuela, como esposa, como mujer,
como un universo
-Como centro de todo-.
MARIO SALINAS.
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