martes, 5 de marzo de 2013

EL ANCIANO

Desde su silla de ruedas,
con sus pies rebelados por los años,
recibe los rayos del sol como velas
el despojado de todo, el anciano.

Lo que fue su vida,
deambula como paquete envuelto en recuerdos
y la energía perdida
le acusa movimientos lerdos.

Tiene tatuada su piel
con manchas en figuras
y en su boca el sabor a hiel
de lo antes vivido,lo que no perdura.

A través de las cortinas en sus ojos,
mira la boca mustia de la muerte
y entre protestas y sollozos
le musita vencido: 'Quería verte'.

La finitud lo burla con su tridente
y sonriendo le replica:
'No te hagas el valiente,
yo decido y tu suplicas'.

Despojado de penas y en la nada,
afloja el anciano sus enfínteres
y antes de escuchar la voz de su empleada
duerme otro de tantos sueños entre títeres.

Al fin sus deseos son atendidos
por la finitud que su alma abraza.
Va el anciano a universos perdidos
y un obligado llanto frente a su cuerpo yerto, pasa.

Mario Salinas.

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