Cuando te conocí,
Te deambulaba el corazón.
Saltaba inquieto adentro de tu pecho,
otras,
Salía a buscar amores,
Con tu cuerpo, en diferentes lechos.
Yo besé tu corazón
Atizando los fuegos de sus días.
Hasta pidió clemencia al mío
Para hacer de los dos una celda
inexpugnable.
Fue una petición amable que ninguno
creyó realizable.
Hoy, los dos corazones, saltan,
Juegan y hasta llorando se aman.
Cuando te conocí vi la locura en tu
corazón.
Hoy, amándolo, no temo a la sinrazón.
MARIO SALINAS.
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