Hay
amores de beso furtivo en diván de noviazgo
O
aventura juvenil, de efímero rango.
Hay
amores de rutina en casamiento,
Con
hijos a bordo, con dificultades sin aliento.
Hay
amores de encuentros a escondidas,
Abrazos
secretos, disimulada caricia.
Hay amores
hacia el prójimo comprometido,
De
filántropos excelsos, de humanos con sentido.
Los
hay de expediciones misioneras
Mitigando
el hambre de la guerra.
Hay
amores religiosos, por el humano olvidado.
Los
hay de abnegación, por el hombre fracasado.
Hay
amores insospechados, como de entrega a los animales,
De
personas que a esos se dan, como de amores reales.
Los
hay hacia cosas que la vanidad alienta,
Y de
intentos imposibles, cuando la necesidad se enfrenta.
Hay
amores por la vida intensa,
De peligro, de arrojo, de marea densa.
Los
hay al ancestro, a la tierra, a la naturaleza,
Al
origen, donde el ser comienza.
Hay
amores arropados en el Hacedor de todo,
De
los humanos, del agua, del último recodo.
Y
hay amores que te levantan, te hacen lleno el día.
Son
los que te vitalizan, los que te dan energía.
Son
amores de carga al corazón,
De
vida y presa a la emoción.
De
amantes entregados
Y
del uno para el otro en todo confesado.
Son
amores de memoria en la piel, en el beso,
Insertos
en el cuerpo, en el secreto no confeso.
Son
los amores que valen,
Que
logran en ti transformaciones increíbles.
Son
los que hacen, a quienes los desconocen,
Unos
seres invisibles.
Hay
amores a los padres, a lo filial, a la amistad,
Hay
amores de verdad.
Hay
amores. Amores en soledad.
MARIO
SALINAS.
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