Ser
colombiano, es una delicia.
Como
un acto de Fe: dijo Borges.
Es
una investidura que amella
La
estigmatización de algunos extranjeros
Que,
sin investigar, se atreven a generalizar.
Porque
no es solo su paisaje variopinto,
Las
abundantes fuentes hídricas,
El
riego de razas y culturas viviendo
En
un terruño amado, sufrido y
Dolido
en su historia.
Pero,
es una delicia de país.
Con
sus ricos platos en la mesa,
Haciendo
un abundante menú
Que
se sirve con amor en las regiones.
Porque
las mujeres son hermosas,
De
intachables dones,
Anheladas
por propios y ajenos.
Como
a otros hijos, de cualquier país,
Nos
han señalado por la maldad de unos pocos,
Alimentada
por una parcial mala prensa del mundo.
Estigmas, ha tenido Alemania con sus Nazis,
Méjico
Y E.U, con su frontera y, otros pueblos,
A
quienes esa prensa “Sí” ha dejado descansar.
Ser
colombiano, incluye a la familia:
El
amor de padres y abuelos,
Con
su abolengo y nostalgia por lo de ellos;
Los
niños, influenciados por lo gringo;
Los
adultos, trabajadores honestos,
Algunos,
aún, con el sueño americano.
Ser
colombiano, no se salva del mundo público.
Pésimos
electores y administradores.
La
clase política que da náusea, solo mirarla.
País
donde El Poder y la violencia,
Han
estado en manos de los mismos, por décadas;
Así,
el hurto de aquello, que el corriente trabaja.
Con
todo. Ser colombiano es una delicia.
@mariosalinas61
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