Mi orgullo fue ultimado a besos
Por tu amor desenfrenado.
Quejoso, malherido,
Quedó, del sabor a cerezo
Mi quererte por siempre, herido.
Aquella resistencia
A mantenerme fiel,
Cayó vencida mi esencia,
Voz delgada en oropel.
De tu amor volcado en expresiones,
Fueron vanas las canciones,
Los versos, los reclamos,
Todo lo mío sucumbió sin vacilaciones.
Qué hago con tu amor de locura,
De ése, tu rostro,
Encintado de risa diamantina,
De tu mirada almibarada
Que a mi debilidad atina.
Qué hago con todo eso…de tu amor.
Mario Salinas.
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