Nuestra
prisión es la tierra.
La
inconformidad con lo nuestro
No ha sido
suficiente para que,
Solo unos
pocos, hayan salido de ella.
Los exploradores,
no fugitivos,
Conocen algo
del exterior
Distinto a
la humanidad;
Empero, yace
el infinito universo
opacando lo finito
del hombre.
Ése anhelo
de saberlo todo afuera
Riñe con
soslayar lo ocurrido dentro.
Como millones
de puntos amados,
Nos estrechamos
unos a otros, encarcelados.
Nacemos,
corremos como potros,
Arriba giran
los astros desconocidos
En confesión
de los no nacidos.
Somos simios
en el tiempo procesados,
En la
naturaleza de esta tierra, desamparados.
Mario
Salinas.
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