Hace casi veintisiete años, teniendo al lado a ese hermano
que en tantas me acompañó y hoy no está, me hace falta, tuve una de las felicidades
más grandes de mi vida. En esos momentos, sin saber si mi segundo bebé sería:
niño o niña, ése amado ser filial charlaba entre sonrisas a que sería varón y,
yo, convencido de ello solo cantaba aquella canción de salsa: “Nació varón” …lo
hacía hasta el cansancio.
Y, hoy, en esta fecha de recuerdo: hace veintisiete años
menos un día, mi hermano me preguntaba por qué pensé en llamarte Samuel, si
nacías hombre, y yo, en mi alegría, le decía que era un buen nombre, además de sonoro.
Así, la madre de mis hijos nos puso a correr por su presión alta y, en la
clínica de las Vegas, nos vimos ingresándola, pocas horas antes del parto; es
la conmemoración del momento que tanta alegría nos dio.
Y, sí, naciste varón, mi gran hijo: Samuel. Hoy te llevo, junto
a mi hermano, en el corazón. Mi fortuna es, aún tenerte, amándome y
cuestionándome; y mi anhelo sería que también pudieras compartir con ese tío
que tanto te amó y al que tanto amamos los dos.
Te amo hijo. El papá.
Sé feliz.
@mariosalinas61
No hay comentarios:
Publicar un comentario