De los tantos déspotas que han hurtado los destinos de
diferentes pueblos, algunos, aunque pocos, han muerto en el exilio gozando de
total impunidad por sus crímenes de lesa humanidad; ejemplo de ello, en la
historia reciente, fue el de Idi Amín Dada: el caníbal de Uganda, quien pasó
sus últimos días, longevo, plácido, amparado por un país árabe a cambio de la
entrega de onerosos aportes birlados a su país africano, el que él mismo victimizó.
Hoy, siguen campantes algunos de estos totalitaristas, encubiertos
por los sistemas que, ellos, a sangre y robo, diseñan para su capricho y
ejecución duradera de su abuso de poder; así, con la paquidermia de la CPI –
Corte Penal Internacional- y la doble moral de las naciones que pueden y no los
hacen detener, la era moderna nos obliga a verlos burlándose de todos, y el
mundo, en cumbres inanes y haciendo las guerras que los enriquecen; esto, bajo
su mirada burlesca, de verdugo grotesco contra sus millones de víctimas.
No es gratuito aquello de:
“El manual del dictador”; siempre se cumple.
@mariosalinas61
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