De hace siglos fue de los humanos el aliento multiplicador
de vidas y su sedentarismo en los campos; luego, su nomadismo por inclemencia
de climas, búsqueda de alimento y otros factores que, hoy, los agrupa en
ciudades caóticas, carentes de recursos materiales para sobrevivencia y vanidades
del consumismo.
Y pasa la población de siete mil millones, con un eco inaudible,
percibido por solo miles, diciendo: “Estorbaos los unos a los otros” como dijo un
señor. A cada día se acumulan los conflictos por la insana convivencia, daños a
la casa ¨planeta¨ y demás; mientras, los gobernados pagan los yerros de sus
pésimos dirigentes, deambulando entre dictaduras y democracias, sin hallar un
sistema administrativo efectivo que dé equilibrio. Dicha carencia se refleja en
la pauperización de la humanidad y su polarización entre religiones e
ideologías, con estultos líderes escupiendo la moral del tartufo: buenos y los
malos, -comunistas y capitalistas-.
@mariosalinas.co
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